domingo, 25 de septiembre de 2011

Sendero de Ciella

Por fin es viernes
Como cada viernes, nos toca presentaros una nueva ruta por nuestra provincia. Hoy nos acercamos hasta Valdeande para realizar la llamada ruta del Sendero de Ciella.

En este territorio, atravesado por una de las vías que comunicaba la ciudad romana de Clunia con el Valle del Arlanza, aprovechando la vega del río Esgueva, se asentó la villa romana de Ciella. Localizada en el Noroeste del término de Valdeande, posiblemente fue la ciudad de Gella, una de las 17 ciudades vacceas. Su origen data del siglo I d.C., aunque posteriormente aumentó su tamaño y suntuosidad, como reflejan los mosaicos y pinturas hallados. La construcción de un camino de concentración permitió efectuar una excavación de tipo arqueológico en Ciella, realizándose importantes hallazgos.

Las localidades de Santa María del Mercadillo y Valdeande se asientan cercanas al río  Esgueva, aunque ninguna  de las dos llega a ser bañada  por sus aguas. Sin embargo,  gran parte de la ruta discurre  por el valle de este río, encargado de vertebrar el norte de la Ribera del Duero. Partiendo de Santa María del Mercadillo se debe tomar la carretera a Tubilla del Lago hasta llegar al área recreativa del Roque, situada a orillas del río Esgueva, donde una frondosa chopera ofrece su fresca sombra. Se gira a la izquierda atravesando el área recreativa y se toma el camino de Valdeande, que discurre por el fondo del valle. Los campos agrícolas sólo se ven alterados por las pequeñas choperas que se disponen junto al río, mientras que las laderas de fuertes pendientes, pobladas de ailagas, abrigan al cereal.

El camino es poco frecuentado y las altas hierbas crecidas en la primavera lo convierten en una agradable senda. Antes de iniciar la subida al páramo se pasa por las proximidades del lugar donde se hallan enterrados los restos de la villa romana de Ciella.
Al iniciarse la ascensión al páramo se toma un camino de concentración parcelaria. Los campos de cereal se apoderan del paisaje, pero el cómodo camino permite alcanzar rápidamente las tenadas de Ciñeda, y un poco después se asoma al valle del arroyo de
la Laguna, donde se localiza Valdeande. Alcanzado este lugar, el sendero se precipita por la  ladera en busca de este pueblo. El camino discurre entre pequeñas fincas de viña, algunos quejigos diseminados y perdidos a media ladera.

Una vez en Valdeande se inicia de nuevo la subida al páramo. Un pequeño camino que sale al Norte de la localidad, y que discurre por un terreno de erial, conduce hasta una carretera que une a las dos poblaciones protagonistas de esta ruta. En este punto se gira a la izquierda y por el arcén de la calzada se desciende hasta la cercana ermita de la Virgen del Juncal, situada a orillas del río Esgueva, y en una zona poblada con choperas, ideal para hacer una parada y reposar. Todos los años se realiza en el mes de septiembre una romería hasta la ermita, donde se guarda una talla de la Virgen del Juncal, una de las pocas vírgenes negras de la zona, característica de los templarios.

Cruzado el río se toma un caminorrural asfaltado que asciende por el valle, aunque se abandona poco después para tomar otro que asciende al páramo, en busca de unas tenadas. Más adelante se llega a un bonito bosque de quejigo, el monte de las Matillas, a través del cual se desciende hasta alcanzar el camino a Briongos. El sendero discurre por éste, recorriendo el quejigal por su parte central. Al salir del bosque se abren a la vista una excelente panorámica de la Sierra de Cervera, con las siluetas de la Peña de Cervera y el Valdosa como puntos más altos, sobre la que se extiende el sabinar del Arlanza. El sendero discurre entre tierras de labor hasta alcanzar una solitaria sabina, donde se debe girar a la izquierda para descubrir un camino poco visible. Entre tierras de labor se inicia el regreso a Santa María del Mercadillo por el camino de Espinosa de Cervera. A la izquierda, a escasos metros, discurre el borde del quejigal, mientras que a la derecha, en la caída del páramo, despuntan las copas de un pinar. Al frente, se distingue una mancha arbolada hasta la cual es preciso llegar.  Después de atravesar el pinar se alcanzan las tenadas de la Frontera, donde se debe tomar el camino de la derecha e iniciar el descenso al valle del arroyo de la Cruz de Canto. Al fondo, siguiendo el curso del río, se encuentra el punto de inicio, la población de Santa María del Mercadillo.